Filosofía

Las 5 vías de Tomás de Aquino

[fa icon="calendar"] 11/07/17 10:26 / por Diego Espinoza Bustamante

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En ST Ia.2 corpus 3, Santo Tomás da cinco demostraciones quia que demuestran la existencia de Dios.

Primera demostración

La primera demostración (la cual echa mano de la noción de movimiento) se encuentra contenida en la segunda demostración, la cual depende de la teoría de la causación eficiente de Santo Tomás; la tercera demostración echa raíz en presunciones modales (necesidad, posibilidad y contingencia); la cuarta demostración utiliza los grados de perfección; y, la quinta demostración utiliza la noción de teleología. Por mor de la brevedad, sólo me concentraré en reconstruir la segunda y tercera demostración.

Segunda demostración

La segunda demostración empieza estableciendo que en el mundo hay un orden de causas eficientes (ST Ia.2 corpus 3). Santo Tomás cimienta su argumento sobre el principio metafísico que nada puede ser causa eficiente de sí mismo (MP). MP está fuertemente influenciado por la teoría aristotélica de acto y potencia. La explicación para MP es la siguiente: cualquier cosa que sea eficientemente causada es eficientemente causada por otra cosa, porque cualquier cosa que experimenta la causación eficiente está en potencialidad de convertirse en, por ejemplo, x, y porque algo no puede ser simultáneamente en acto x y en potencia x, aun cuando sí pueda ser en acto x y en potencia z (ST Ia.2 corpus 3). Si ese es el caso, entonces causa eficientemente “algo es simplemente traerlo de la potencia al acto, y esto sólo puede ser hecho por algo que de alguna manera ya está en acto” (ST Ia.2 corpus 3) y distinto de aquello que está siendo eficientemente causado. La segunda maniobra del Aquinate es suponer en su argumento lo que comúnmente se le han conocido como “series per se” (series-P). La moraleja de colocar series-P es que nos veamos en la necesidad de invocar a una primera causa eficiente para tener causación eficiente en el mundo natural. La maniobra aquí es que la primera causa eficiente f dé a una causa eficiente intermediaria i el atributo P, de tal manera que i poseyendo P dé P a otra causa eficiente t. Así, las relaciones de las series-P serían transitivas, es decir, las causas eficientes intermediarias dependen necesariamente en la primera causa eficiente en sus actos de causar eficientemente al último miembro de las series P, de manera que el último miembro de las series-P sea dependiente de la primera causa eficiente. Los filósofos medievales entendían que la primera causa eficiente de las series-P no debía poseer causa alguna, porque si ésta fuese también causada, entonces habría un regressus ad infinitum, en el cual no habría primera causa eficiente y, por ende, no causación eficiente. Teniendo todas estas doctrinas en mente, la segunda demostración es de la siguiente manera:

  1. Hay causación eficiente en el mundo natural.
  2. Cualquier cosa que sea eficientemente causada es eficientemente causada por otra cosa.
  3. Si no hay una primera causa eficiente que no sea causada, entonces no habría causación eficiente en el mundo natural.
  4. Por tanto, hay una primera causa eficiente que no es causada, “a la cual todo mundo llama Dios” (ST Ia.2 corpus 3).

Tercera demostración

La tercera demostración del Aquinate se puede reconstruir de la siguiente manera (L. Zagzebski 2007: 44-5):

1. En el mundo hay seres cuya existencia es contingente.

2. No es posible que todas las cosas sean contingentes, porque (a) si la existencia de algo es contingente, entonces hubo un tiempo cuando no existió y porque (b) si todas las cosas fuesen contingentes, entonces en algún momento no había algo que existía. Pero,

  • (c) Nada proviene de la nada.
  • (d) Si todas las cosas fuesen contingentes, nada existiría en la actualidad.
  • (e) Algunas cosas existen en la actualidad.
  • (f) Por tanto, no todas las cosas que existen son contingentes; un ser necesario existe. Ahora,

3. Un ser necesario posee necesidad ya sea por otra cosa o por sí mismo.

4. No puede haber una cadena infinita de seres sobre las cuales la necesidad de un ser necesario dependa.

5. Por tanto, hay un ser necesario que posee necesidad por sí mismo.

 

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Diego Espinoza Bustamante

Escrito por Diego Espinoza Bustamante

Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana y como Asistente de Investigador adscrito al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Sus intereses filosóficos tienen que ver con metafísica de la mente, metafilosofía, filosofía cristiana y teorías de la verdad. También le interesa la historia de la filosofía medieval, de la filosofía analítica y del pragmatismo americano, así como el cultivo de autores; por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, Guillermo de Occam, John Dewey, Ludwig Wittgenstein y W. V. O. Quine. Contacto: despinozab93@gmail.com

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