Familia y Sociedad

Carlos Llano y el trabajo

[fa icon="calendar"] 10/10/16 11:00 / por Bernardo Sosa


CARLOS_L.jpg Cátedra Carlos Llano UP-IPADEEl hombre no debe estar relacionado con el producto del trabajo, sino con el trabajo mismo. Si el resultado es el esperado o no, nunca debe ser la pauta para determinar el valor de una persona.

Si no se cuida este aspecto, surge la amenaza de enajenar a la persona, desterrándola de sí misma y convirtiéndola en un medio y en una herramienta.

Los directores deben cuidar y hacer todo lo posible para que las personas a su cargo puedan plenificarse y dignificarse a través de las labores cotidianas en una empresa.

Este artículo está sacado de un apartado del libro “Análisis de la acción directiva”.



¿Cuál es la diferencia entre el trabajo y el producto del trabajo?

Quizá hoy en día, está distinción se vea opacada por el afán de resultados que el ámbito laboral nos exige y del que, muy pocas veces, somos ajenos.

Carlos Llano escribe en “Análisis de la acción directiva” que: “Debemos relacionar al hombre con el trabajo, directamente, y no sólo con el producto del trabajo, y menos aún con su precio”.

En una sociedad de consumo, está distinción entre trabajo y el producto del mismo se abandona. Vales sólo en la medida en la que sirves para los demás, en un sentido útil. Pensemos en los ancianos, mismos que no producen dadas sus características físicas y, por lo tanto, no son útiles a la sociedad y viven (muchos de ellos) abandonados en asilos y casas de retiro.

El trabajo, según Carlos Llano, no puede reducirse al resultado so pena de que el mismo hombre se mediatice. El ser humano nunca puede ser considerado solamente como medio, sino, principalmente, debe ser considerado como fin.

Desde luego, esto no significa que en la vida cotidiana no seamos medio para otros e inclusive para nosotros mismos. Sin embargo, no debemos ser solamente medio, debemos ser, ante todo fin.

La enajenación humana

Debemos primero, aclarar que significa la palabra “enajenación” y, después, en qué sentido y con que objetivo la utiliza Carlos Llano.

 Una de las maneras en la que la Real Academia Española define la palabra enajenación es: “Sacar a alguien fuera de , entorpecerle o turbarle el uso de la razón o de los sentidos.”

Este es el sentido en el que Carlos Llano Cifuentes utiliza la palabra con el objetivo de explicar por qué el marxismo establece un concepto materialista del trabajo y del hombre mismo. Si el ser humano no encuentra en el trabajo una manera de perfeccionarse y de auto realizarse a sí mismo, se estará “sacando” a sí mismo de la finalidad para la cual fue creado. El hombre y la mujer no fueron creados para trabajar, el trabajo es parte, muy importante, de su vida, pero definitivamente no constituye su finalidad.

Si el asento se coloca en la finalidad, en el producto y no en el trabajo mismo, el ser humano ha quedado fuera de esa dinámica laboral. Al hombre se le ha privado del perfeccionamiento de su propia vida, volviéndolo una pieza más del engranaje, que sirve para obtener un resultado determinado.

Carlos Llano explica lo anterior de la siguiente manera:

“Pero la causalidad humana en el trabajo no se reduce a la sola línea de la finalidad. El hombre, al tiempo que es causa final, es causa eficiente, efectora. El trabajo se efectúa gracias a la causalidad eficiente humana”.

¿Cuál es la finalidad del trabajo?

Por tanto, y ya habiendo aventurado la respuesta a esta pregunta en los subtemas anteriores, puedo decir, junto con Carlos Llano que la finalidad del trabajo es la perfección y dignificación del ser humano.

Dar resultados y producir es importante, generar valor agregado con el trabajo también es importante, pero lo más importante es que el hombre alcance la perfección de sus virtudes a través de un trabajo que le permita ser consciente del valor que posee como ser único e irrepetible.

“El hacer que en el trabajo el hombre sea medio, provoca la deshumanización del hombre mismo”.

Es en la frase anterior donde Carlos Llano explica, de manera contundente y clara, la respuesta a este apartado. Por tanto, buscar que el hombre sea fin y no sólo medio, es trascendental para la felicidad del hombre mismo.

No podemos creer que el ser humano está hecho para efectuar una función. El ser humano está hecho para la felicidad, para el perfeccionamiento de su propia persona y para el servicio a los demás.


Los invito a reflexionar sobre este tema, si son directores o tienen personas a su cargo, ayúdenlas a encontrar en el trabajo la forma de perfeccionarse y servir a los demás.

A continuación los invitamos a dejar sus comentarios y sus datos, descargando el siguiente eBook del Dr. Llano Cifuentes, en el que encontrarán más información acerca de este tema:

Ebook valor central de la persona Cátedra Carlos Llano



 

Topics: Ética, sociedad, Trabajo

Bernardo Sosa

Escrito por Bernardo Sosa

Bernardo Sosa Iñigo es Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Además, estudió el programa Introducción a Dirección de Empresa (IDE) y el curso Finanzas para no financieros en la Universidad Panamericana. Trabajó dos años como asistente académico del Dr. Héctor Zagal y actualmente se encuentra trabajando como asistente del Director de la Cátedra Carlos Llano UP-IPADE, y como director de contenidos de la página web.

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