Familia y Sociedad

Carlos Llano y la actitud del ser humano ante los impulsos

[fa icon="calendar"] 5/12/16 6:30 / por Bernardo Sosa


Cátedra Carlos Llano UP-IPADE

En la actualidad, es cada vez más difícil controlar nuestros impulsos. La sociedad en la que vivimos nos insta a “darles rienda suelta”. En este tema, el Dr. Carlos Llano nos invita a reflexionar y a ejercer la virtud de la prudencia para manejar nuestros impulsos y poder vivir en equilibrio, siempre teniendo en cuanta que somos seres inteligentes y que, precisamente por ello, nos debemos diferenciar de los animales.

¿Qué son los impulsos?

Todos los seres humanos tenemos impulsos, pero ¿qué son? Según la Real Academia Española el impulso se define como “Deseo o motivo afectivo que induce a hacer algo de manera súbita, sin reflexionar” (diccionario de la Real Academia Española)

Los impulsos nos llevan a actuar de una manera reaccionaria, sin pensar en las causas ni en las consecuencias que nuestros actos generarán. Esto, sin lugar a dudas, nos causa muchos problemas.

Según Carlos Llano Cifuentes, fundador del IPADE y la Universidad Panamericana, los impulsos en el ser humano son un rasgo característico que compartimos con los animales. Sin embargo, la diferencia principal consiste en la posibilidad con que la persona cuenta de dominarlos (Cfr. Llano Carlos, Dilemas éticos de la empresa contemporánea, Fondo de Cultura Económica, 1997, p.139)

Impulsos en la sociedad actual

La sociedad actual carece del dominio de sus impulsos, lo más importante es la satisfacción de los mismos sin que medie ninguna reflexión. Ya podremos imaginarnos cuales son las consecuencias de este comportamiento, la falta de virtudes y del dominio de sí van mermando nuestro carácter y nos vuelven débiles y viciosos.

Como escribe el Dr. Llano: “se ha confundido el desarrollo del hombre con la satisfacción de sus necesidades, o que se desarrolle y supere cuando las domina. Queremos decir sólo con esto: satisfacción de necesidades no se identifica con el desarrollo del hombre.” (Llano Carlos, Dilemas éticos de la empresa contemporánea, Fondo de Cultura Económica, 1997, p.139)

Actitud del ser humano ante los impulsos

A todo esto ¿cuál debe ser la actitud que debemos seguir ante la realidad de nuestros impulsos?

Antes de responder a esta pregunta, debemos tener en cuenta que es necesario aceptar esa parte animal en nosotros mismos. La amenaza de actuar con base en una actitud polarizada siempre está latente, debemos buscar un equilibrio. Carlos Llano Cifuentes da la siguiente respuesta: “Lo que ha de lograrse es un ejercicio alternado e inteligente de la satisfacción y el dominio, dependiendo de la necesidad de que se trate y de su eventual oposición mutua” (Llano Carlos, Dilemas éticos de la empresa contemporánea, Fondo de Cultura Económica, 1997, p.139)

Expliquemos mejor la cita de Llano: lo primero que hay que tener en cuenta es que los impulsos son naturales y como tal no son ni buenos ni malos, sino que son un hecho. La virtud que debe prevalecer en este ejercicio, si lo podemos llamar así, es la prudencia. La prudencia es definida por la Real Academia Española de la siguiente manera: “Templanza, cautela, moderación”. (Real Academia Española) Escogí esta definición porque me parece que aclara lo que quiero referir con la palabra prudencia. 

No debemos ceder ante nuestros impulsos sin que seamos cautelosos de cuáles serán las consecuencias que se deriven de dicha cesión y si  nos ayudan o perjudican. Además, ser moderados nos ayuda a no caer en extremos que mermen nuestro juicio, con el cual juzgamos (valga la redundancia) la realidad que nos rodea. Por último, ser templados nos permite mantenernos ecuánimes ante las situaciones que ameriten darle “rienda suelta” a nuestros impulsos, teniendo un mejor manejo y control de nosotros mismos. Como dice Carlos Llano: “Por ello, debo a veces dominar mis necesidades inferiores, para poder tener acceso a la satisfacción de necesidades superiores” (Llano Carlos, Dilemas éticos de la empresa contemporánea, Fondo de Cultura Económica, 1997, p.139

 

Breve reflexión

Te invito a preguntarte ¿Cuáles son mis impulsos? ¿con que frecuencia “caigo” ante ellos? ¿de qué manera puedo controlar y manejarlos? Recuerda que cada persona es distinta y por ello debe utilizar distintas técnicas para controlarlos de acuerdo a qué tanto se conoce y como es.

 


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Topics: Virtudes, Carlos Llano, impulsos, Prudencia, impulsividad

Bernardo Sosa

Escrito por Bernardo Sosa

Bernardo Sosa Iñigo es Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Además, estudió el programa Introducción a Dirección de Empresa (IDE) y el curso Finanzas para no financieros en la Universidad Panamericana. Trabajó dos años como asistente académico del Dr. Héctor Zagal y actualmente se encuentra trabajando como asistente del Director de la Cátedra Carlos Llano UP-IPADE, y como director de contenidos de la página web.

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