Familia y Sociedad

La familia como base de la educación y los valores

[fa icon="calendar"] 22/08/16 6:00 / por Bernardo Sosa

Rescate a la familiaLa familia es la institución que tiene como características esenciales el combate al egoismo, la creación de un hogar que cobije la intimidad de la persona y la responsabilidad e impacto ante la sociedad. Estas cualidades son las que deben predominar y ser rescatadas ante cualquier ataque. 

Combatir el egoismo

La sociedad en que vivimos actualmente, promueve de manera general la satisfacción de los deseos personales por encima de cualquier otra cosa. Los medios de comunicación presentan el consumo como el medio idóneo para conseguir la felicidad.

Pero no se nos olvide que el egoísmo ha llevado a personas, instituciones e incluso naciones enteras al desastre. Materializado en “líderes” como Donald Trump o Vladimir Putin, quienes no dejan de girar de manera enfermiza sobre ellos mismos, haciendo creer a los demás que trabajan para ellos, el egoísmo obstaculiza la visión trascendente, eliminando las expectativas ajenas en aras de la propia.

Martín Buber, filósofo judío, escribió que siempre que pensamos en un “yo”, estamos considerando implícitamente a un “tú”. Es en las otras personas y en su felicidad dónde yo puedo encontrarme a mí mismo. Sócrates dice que la amistad es necesaria para salir del auto ocultamiento del error, es a través del otro que puedo volverme más humilde y salir del dañino ensimismamiento.

Pero ¿cómo? Nadie puede negar que existen grupos de asistencia social, parroquiales etc. que promueven la ayuda a los demás. Sin embargo, quizá eso no sea suficiente. Si la persona no lo aprendió en casa, es difícil que lo aprenda después. Es en la familia donde los primeros valores no sólo se enseñan, sino se viven.  La madre o el padre que deja encargado al hermano chico con el más grande es el claro ejemplo del antídoto contra el egoísmo. Al más grande no le quedará de otra más que acatar las órdenes maternales o paternales. En este ejemplo podemos ver como la ayuda a los demás empieza a volverse un hábito que ni siquiera es cuestionado, sino que empieza a encarnarse dentro de la persona para que, en un futuro, se ejecute de manera casi natural.

Es por esto, y por otros muchos motivos no expuestos en este escrito, que la familia es la mejor escuela de valores y el mejor antídoto contra el egoísmo.   

La necesidad de un hogar

La etimología de la palabra hogar viene de fuego, según la RAE “Sitio donde se hace la lumbre en las cocinas, chimeneas, hornos de fundición”. No es casualidad que también esta palabra la utilicemos para referirnos a nuestra casa, el calor brindado por la confianza entre los padres, los hijos y los hermanos y el resguardo de la intimidad, son dos pilares que construyen la seguridad de una persona. Esta necesita del hogar, necesita sentir que su vida es importante para otros seres, quienes lo aceptaran y querrán sin condición alguna.

El hogar es el resguardo de las inclemencias y amenazas del exterior, cuando nos sentimos presionados por las convenciones sociales y necesitamos un respiro, ¿A dónde acudimos? ¿Quién puede escucharnos sin juzgarnos? La respuesta a estas dos preguntas es la misma: la familia.

El hogar es necesario para que la persona desarrolle sus virtudes de una mejor manera, además de todas las implicaciones psicológicas que conlleva.

 

El impacto de la familia en la sociedad

Dicho lo anterior, me parece que una sociedad que conviva, lo más posible, en paz y armonía, debe estar conformada por familias unidas. La desintegración familiar es causa, muchas veces, de una pérdida de identidad que puede derivar en un resentimiento, quizás inconsciente, hacia los demás. La explicación de esto no me parece demasiado complicada: La persona que no fue aceptada por su familia o vivió rodeada de violencia o desatención es común que se pregunte ¿Por qué a mí? ¿Habré sido yo la causa del problema?

Pensemos por un momento en un niño que no fue aceptado y querido por su familia, ¿qué motivos tendría para querer a los demás? Con esto no estoy diciendo que todos los que no fueron queridos por su familia odien a los demás, pero aceptémoslo: El querer a alguien no consiste en una abstracción, sino en actos concretos formados por confianza y cobijados por la intimidad.

Dicho lo anterior, es claro que conviene a todos que cada vez haya más familias, donde por primera vez se vivan los valores que, después, se vivirán socialmente e impactarán en las leyes y costumbres de un país. ¿Habrá una relación directa, empíricamente probada, entre una sociedad que vive en paz y armonía y el índice de todo tipo de violencia? Me parece que sí.

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Topics: sociedad, Familia, Valores, egoismo, hogar, impacto familiar

Bernardo Sosa

Escrito por Bernardo Sosa

Bernardo Sosa Iñigo es Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Además, estudió el programa Introducción a Dirección de Empresa (IDE) y el curso Finanzas para no financieros en la Universidad Panamericana. Trabajó dos años como asistente académico del Dr. Héctor Zagal y actualmente se encuentra trabajando como asistente del Director de la Cátedra Carlos Llano UP-IPADE, y como director de contenidos de la página web.

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