Familia y Sociedad

Responsabilidad social con los ancianos

[fa icon="calendar"] 14/11/16 6:30 / por Bernardo Sosa

Cátedra Carlos Llano UP-IPADETenemos una responsabilidad con los ancianos que nos rodean, debemos  escucharlos y cuidarlos. Esto puede ser benéfico para que nuestra sociedad tome conciencia de su pasado, de su presente y de su futuro. Los animo a leer este artículo y a reflexionar sobre la forma en la que los ancianos que nos rodean están siendo tratados.

Un estado de vulnerabilidad

Los ancianos son unas de las personas con mayor vulnerabilidad en nuestro país, las empresas difícilmente los emplean y las circunstancias que los rodean suponen, muchas veces, amenazas para su propia persona. El simple hecho de ya no valerse por sí mismos (en la mayoría de los casos), tiene como consecuencia una barrera en su desarrollo, tanto profesional como personal.

Son vulnerables al entorno y se vuelven dependientes de otros, generando una “carga” para sus familiares y amigos. Sin embargo, la vulnerabilidad del anciano puede ser vista como un reto y una oportunidad para ejercer virtudes como la paciencia y el dominio de nuestros impulsos. Nunca hay que olvidar que, así como ellos fueron jóvenes, así también nosotros envejeceremos en algún momento y nos volveremos vulnerables.

 

Una responsabilidad social

Una sociedad que no cuida de sus ancianos ni reconoce lo que ellos pueden aportarle está condenada a repetir los mismos errores una y otra vez. Desde luego, la mayoría de las aportaciones que los ancianos pueden brindar a una sociedad no son monetarias, pero ¿por qué tenemos que medir todo con base en las utilidades? lo que ellos nos pueden brindar tendrá mucho mayor peso en el presente y en el futuro, solo hay que saberlo ver y reconocer.

Nuestra sociedad tiene una responsabilidad con los ancianos, debe reconocer su valor y sobre todo aprender a convivir con ellos. Escucharlos, integrarlos a la sociedad y reflexionar sobre lo que nos dicen puede generar mayor conciencia del presente, así como del futuro que nos espera. Cuidar de ellos es también cuidar de nuestro futuro, nuestras tradiciones y sobre todo, cuidar la fuente de sabiduría a la que acudiremos cuando tengamos dudas que, por nuestra falta de experiencia y nuestra juventud, no podamos resolver.

 

¿Qué podemos hacer?

Para empezar, me parece que podemos tomar conciencia de la situación en la que muchos ancianos se encuentran. Sus circunstancias y dolencias, sus retos y cómo viven día a día. Eso nos permitirá darnos cuenta que la juventud es un tesoro que llega rápido y de la misma manera se retira, que antes de que lo imagine también yo seré como esa persona a la que le falla la vista, el oído y demás capacidades.

También puedo hacer conciencia de cuál es el trato que tengo hacia los ancianos más cercanos a mí: familiares, trabajadores, indigentes etc. Voltear a verlos, hacerlos sentir personas y sobre todo escucharlos y aprender de ellos.

Podemos visitar algún asilo de vez en cuando, no con una actitud “moralina”, sino con una capacidad de apertura y humildad hacia lo que tengan que decirme y enseñarme. Escucharlos nos puede ahorrar muchos dolores de cabeza y muchos errores a futuro, pero se requiere de una capacidad de querer mejorar y reconocer nuestra inexperiencia en muchos asuntos.

Carlos Llano recomendaba a los empresarios “apertura de mente”, me parece que también se requiere al momento de visitar a los ancianos: abrir, de manera sincera, nuestra mente a lo que nos tengan que decir y compartir.

Te invito a reflexionar sobre este tema: ¿qué ancianos te rodean? ¿Cómo los tratas? ¿Qué pueden aportarte? ¿En verdad son improductivos e inútiles para el mercado laboral? ¿Qué hago con los ancianos en mi empresa? ¿Cómo los ayudo? ¿Cómo aprendo de ellos?

 


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Topics: Responsabilidad social, Vulnerabilidad, ancianos

Bernardo Sosa

Escrito por Bernardo Sosa

Bernardo Sosa Iñigo es Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Además, estudió el programa Introducción a Dirección de Empresa (IDE) y el curso Finanzas para no financieros en la Universidad Panamericana. Trabajó dos años como asistente académico del Dr. Héctor Zagal y actualmente se encuentra trabajando como asistente del Director de la Cátedra Carlos Llano UP-IPADE, y como director de contenidos de la página web.

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