Familia y Sociedad

Vicios y virtudes según Carlos Llano

[fa icon="calendar"] 24/10/16 6:30 / por Bernardo Sosa

johnreed-1.jpgCarlos Llano Cifuentes escribe que es más fácil contraer un vicio que una virtud. Pero ¿por qué? Este artículo tiene el objetivo de reflexionar sobre las virtudes y los vicios con el fin de ayudar a la formación de hombres y mujeres y, con esto, a una mejor sociedad.

¿Cómo perfeccionarme a mí mismo?

Según Carlos Llano, la persona tiene la tarea de perfeccionarse a sí misma. Es el esfuerzo lo que marca la diferencia en este arduo camino del cambio y mejoramiento personal. Ya decía Llano que “Sin esfuerzo, no se alcanza nada”. Podemos ser muy inteligentes y tener muchas habilidades, pero si somos perezosos no alcanzaremos nunca nuestras metas.

Para empezar, un ingrediente fundamental para perfeccionarme a mí mismo es forjar mi carácter. Mantenerme firme ante las tentaciones de vicios y caminos que trunquen la senda hacia la verdadera felicidad y hacia una vida virtuosa. El carácter es el ingrediente esencial del éxito, si es que el éxito lo consideramos en un sentido más profundo que el mero reconocimiento o la mera adquisición de bienes materiales.

Frente a un objetivo a alcanzar, existen múltiples dificultades que tendremos que sortear y aguantar. Es este aguante (el carácter) lo que nos permite no desistir frente a los múltiples tropiezos de los que el camino hacia el éxito y la felicidad está pavimentado.

El dicho popular dice “La constancia es la base del éxito”. Desde luego, habría que aceptar que si no existe carácter, la constancia es imposible (me refiero a la constancia de actos virtuosos, pues también para el vicio se requiere constancia). El mejoramiento personal involucra desde luego un deseo de mejora, pero, y más importante aún, las virtudes necesarias para alcanzarlo.

 

¿Por qué es más fácil contraer un vicio que una virtud?

Para Carlos Llano Cifuentes, muchas veces es probable que la causa de la adquisición de la virtud se encuentre en la previa adquisición de un vicio. Me explico: Los vicios son más fáciles de contraerse, nuestra proclividad al error y al camino fácil son dos pruebas de ello.

Sin embargo, el malestar adquirido por un vicio, según Carlos Llano, puede ser el punto de arranque de la adquisición de una virtud: “Sin embargo, no cabe duda que resulta más probable poseer en carne propia un vicio contrario a la virtud que ha de adquirirse, al punto de que es la presencia de ese vicio la que quizá haya despertado la necesidad de adquirir la virtud en cuestión. Este vicio contrario se constituye así en el punto de partida para la adquisición de la virtud”. ("La formación de la inteligencia, la voluntad y el carácter")

Cómo puede verse en la cita anterior, no es que se tenga que adquirir primero un vicio para que surja la necesidad de adquirir una virtud, sino que la realidad del vicio manifiesta la necesidad de su contrario.

 

Dificultades al adquirir una virtud.

Carlos Llano describe 4 dificultades que se presentan cuando queremos adquirir una virtud:

  1. Falta de reconocimiento: “Se sabe que se carece de una virtud o se posee un vicio, pero no se reconoce, para nuestro caso especialísimo, que se trata de una verdadera carencia virtuosa o de una verdadera posesión viciosa. Podremos superar este gravísimo obstáculo por medio de la humildad, que es el juicio objetivo sobre nuestras capacidades, limitaciones y defectos”.
  2. Falta de valoración de la virtud: “No tenemos razones fuertes que motivan a la voluntad. O, por lo menos, estas razones tienen un peso existencial menor que los hábitos y los sentimientos que transcurren en la dirección adversa. Debemos entonces remontarnos a las causas propositivas, que son los verdaderos bienes que mueven a la voluntad”.
  3. Repugnancia al esfuerzo: “supone el logro de una cualidad virtuosa. Se requiere aquí precisamente de la fortaleza.”
  4. Sensación de incapacidad: “Es un sentimiento de frustración o desaliento ante los fracasos, los cuales, como dijimos, no sólo nos impiden el avance, sino que contribuyen con rapidez al retroceso. Aquí aparece la constancia como remedio insustituible, y otra vez la confianza en los demás: confianza en que son capaces de ayudarme más que yo mismo y, nuevamente, humildad para apreciarlo así”.

 

Te invito a reflexionar sobre este artículo y preguntarte:

¿Cómo sería una sociedad si las personas practicáramos más la virtud?

¿Cómo puedo volverme más virtuoso?

¿Cuáles son mis vicios y mis virtudes?

 

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Topics: Virtudes, Vicios, Perfeccionamiento

Bernardo Sosa

Escrito por Bernardo Sosa

Bernardo Sosa Iñigo es Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Además, estudió el programa Introducción a Dirección de Empresa (IDE) y el curso Finanzas para no financieros en la Universidad Panamericana. Trabajó dos años como asistente académico del Dr. Héctor Zagal y actualmente se encuentra trabajando como asistente del Director de la Cátedra Carlos Llano UP-IPADE, y como director de contenidos de la página web.

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