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La Naturaleza según Aristóteles

[fa icon="calendar"] 06-abr-2017 13:30:00 / por Maria Teresa Pérez Arenzana

La naturaleza según Aristóteles.jpgLa realidad natural, considerada filosóficamente hablando, es opuesta a la realidad artificial. Dado que, en las realidades artificiales el principio y causa del movimiento será externo a sí mismo, esto ocurre en todas las realidades hechas por el hombre. Sin embargo, en las realidades naturales el principio y causa del movimiento será intrínseco.

 

La naturaleza como principio de operaciones

Aristóteles en Física II, 1. En dicho pasaje, el filósofo señala que, “la naturaleza es un principio y causa del movimiento o reposo en la cosa a la que pertenece primariamente y por sí misma” (Phýs. 192b 21-23). Por ello, tener naturaleza es tener el principio antes mencionado (Cfr. Aristóteles. Phýs. 192b 32-33). En cambio, ser conforme a naturaleza se refiere contar con todas las características cuantas les pertenezcan por sí mismas[1]. Mientras que, ‘ser por naturaleza’ se refiere a la ubicación de la causa interna de determinada realidad; pues, en tanto que la causa sea externa resultaría improcedente considerarla natural.

Ahora bien, el planteamiento abordado en Física es congruente con el expuesto por el filósofo de Estagira en Metafísica Delta, al abordar el concepto de Naturaleza. Naturaleza se dice en cinco acepciones: 1) la generación de las cosas; 2) lo primero a partir de lo cual comienza a crecer lo que crece, siendo aquello inmanente en esto; 3) aquello de dónde se origina primeramente el movimiento que se da en cada una de las cosas que son por naturaleza y que corresponden a cada una de éstas por ser lo que son; 4) primero de lo cual se genera cualquiera de las cosas que son por naturaleza, siendo incapaz de cambiar su propia potencia (se refiere a los elementos de las cosas que son por naturaleza); 5) cierto tipo de substancia.

Seres naturales y artificiales según Aristóteles

Así, de acuerdo a la primera acepción del concepto naturaleza, los seres naturales se generan, en tanto que los artificiales se producen. Pues, en los primeros el motor de su generación es intrínseco, mientras que en el segundo es extrínseco, como lo destaca la segunda acepción. En el tercer sentido, naturaleza se refiere al origen del movimiento. En la cuarta, se destacan los elementos necesarios para ser determinada realidad. Por último, el quinto sentido señala que la realidad natural siempre será una substancia.

Por ello, ‘naturaleza será lo primero a partir de lo cual comienza a crecer lo que crece, siendo inmanente en esto’. Pues, una realidad se manifiesta como natural cuando es capaz de automovimiento. Así, por automovimiento no me refiero exclusivamente al movimiento y reposo (Cfr. Düring, I. Aristóteles, 319), sino también a procesos tales como el crecimiento, el desarrollo, la generación... Por tanto, el sentido fundamental de naturaleza se refiere a la substancia que posee el principio del movimiento en sí misma y por sí misma. En tanto que, la naturaleza es el principio de movimiento de las cosas que son por naturaleza, siendo inmanente en éstas, tanto en potencia, como en plena actualización.

Qué significa la frase “el obrar sigue al ser”

Como estudiosos de la naturaleza es relevante indagar sobre el ser  por el cual se lleva a cabo determinado proceso. La realidad natural está compuesta por materia y forma. La materia será la condición necesaria, mientras que la forma aduce a la condición suficiente para que una realidad sea lo que es y no otra distinta. La forma específica en Aristóteles se entiende de la siguiente manera (Cfr. Aristóteles, Physica, 198b 5-9): i) que se siga necesariamente de aquello, ii) si esto ha de ser entonces tendrá que ser aquello, y iii) como la esencia de la cosa. De estas acepciones podemos concluir que, las cosas están hechas en función de su naturaleza, puesto que nada se lo impide y porque son para algo. Reza el adagio filosófico: el obrar sigue al ser. En este punto es necesario reconocer que solamente la forma específica estará de acuerdo con la naturaleza de la realidad que se trate; puesto que, de tal manera operará.

 

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[1] Cfr. Aristóteles. Phýs. 192b 35. Las cosas pueden ser causadas por algo distinto del automovimiento, tales motores serían por producción (texné), o por azar, o por causalidad (automatón), o en vano (mátēn), o por elección. La causalidad, el azar y en vano son consideraciones causales accidentales. Sin embargo, para fines de esta investigación no es pertinente detenerme en la explicación de dichas causas pues lo accidental no es anterior a una causa por sí (Cfr. Aristóteles, Phýs, 198a 10). Sino que acaece, acontece y resulta casualmente pero no causalmente.

 

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Maria Teresa Pérez Arenzana

Escrito por Maria Teresa Pérez Arenzana

Licenciada en Filosofía. Especialidad en Orientador Humanista y Psicoterapia Gestalt. Participante de talleres relativos al desarrollo humano: Manejo de conflictos, Intervención en crisis, Adicciones, Psicopatología, etc. Participante del programa Persona – Familia por el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa, IPADE. Maestría en Filosofía. Especialidad en Antropología y Ética. Ejerce la docencia como miembro de la Academia de Filosofía Social y Política, además de ser profesora invitada de la Academia de Antropología y Ética, en la Universidad Panamericana. Pertenece a la asociación científica: Círculo de Filosofía de la Naturaleza (CFN) con sede en París. Contacto: mariateresaperezarenzana@gmail.com

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