Blog de Carlos Llano

¿Nuevo modelo económico o nuevo tipo de empresario?

[fa icon="calendar"] 02-feb-2017 6:00:00 / por Carlos Llano Cifuentes

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Carlos Llano Cifuentes fue miembro del consejo de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, el autor fue Director fundador del IPADE y profesor de su Área de Factor Humano.

La opinión pública mexicana parece convencida de que el país necesita un nuevo modelo económico. Dudo que muchos sepan qué quieren decir cuando piden un nuevo modelo económico.

Ningún modelo económico es capaz por sí solo de hacer que los mexicanos hagamos un buen trabajo. Para ello se necesita, además de un apropiado enfoque de la macroeconomía, un marco jurídico concorde, y, sobre todo, un conjunto de convicciones éticas vividas por los ciudadanos.

Ahora es la empresa, y no los grandes esquemas estatales de la economía, la que carga sobre sí          –para bien o para mal- el protagonismo de la prosperidad y de la justicia. Si este eje fundamental falla, las leyes y las supuestas tendencias económicas trazarán sus juegos de artificio en el vacío.

Lo que necesitamos es un nuevo modelo de empresa, aunque no se desprecien ni las grandes visiones de la economía ni los amplios marcos jurídicos.

El nuevo modo de hacer la empresa requiere un nuevo modelo de ser del empresario.

Nuestra mirada directiva se refería antes a un contorno específico del mercado. Esta perspectiva mercantil ya no sirve: los mercados han perdido la posibilidad de manejarse en plural. El mercado más grande del mundo no es Estados Unidos, sino el mundo mismo: nuestro primer cambio es el de alargar el horizonte de nuestra mirada.

Más la globalización no se refiere sólo al mercado de venta, como muchos suponen, sino paralelamente, al de adquisición; y no sólo a las materias primas que componen nuestro producto, sino a las partes mismas, ya elaboradas, que lo integran. Un habano –por ejemplo-, cuya concepción original proviene de Cuba, se elabora hoy con trabajo recogido en las vegas de Santo Domingo; con fibras cultivadas en tabacales de San Andrés Tuxtla, Veracruz, y con la capa exterior proveniente de Camerún; las operaciones industriales se realizan en Kingston, Jamaica, y las comerciales se dirigen desde Nueva York. Se trata de un simple cigarro habano.

A la globalización del mercado sigue el carácter internacional del capital. Parte de la ampliación de nuestras perspectivas domésticas entraña que los modelos económicos hagan de México un atractivo lugar de inversión: esto no deben perderlo de vista los preconizadores de nuevos modelos para nuestro país.

Por otra parte, la globalización del mercado y del dinero se ve acompañada por la del personal. Hoy los obreros de Detroit no compiten con los capitalistas de Ford o de Chrysler, sino con los propios obreros automotrices de Osaka o Kioto; y los competidores directísimos de nuestros operarios textiles del Estado de México son sus homólogos de Corea o Bangladesk.

No obstante, este movimiento de dilatación necesita ser complementado paradójicamente por otro de contracción. Si en el terreno del mercado, dinero y personal debe pensarse a lo grande del mundo, en el del producto y servicio se ha de pensar a lo pequeño de su especialidad.

Esta constricción de especialidades muy determinadas en el producto o servicio es precisamente la que permite la apertura globalizadora, la cual hace posible que las empresas medianas y pequeñas puedan abrirse al gran mercado del mundo. Hella KG Hueck, fábrica de luces delanteras, cuenta entre sus clientes a Volkswagen, Mercedes Benz, Ford, Renault, Fiat, Chrysler, Toyota y Nissan (Glouchevith, Juggernault, Andrés Bello, Chile, 1995).

Lo sorprendente para nosotros es que este doble movimiento de diástole y sístole se dé también en la pequeña empresa italiana, caracterológicamente más cercana a nosotros.

Finalmente, debemos decir que la globalización no es homogeneización. El empresario de México debe elegir su propio modo de actuar, sin acogerse a discutibles imitaciones. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Este artículo se publicó en la revista Expansión el 8 de noviembre de 1995

 

 

Ebook Decadencia y auge de la dirección general

Topics: Empresa

Carlos Llano Cifuentes

Escrito por Carlos Llano Cifuentes

Carlos Llano Cifuentes, fue un filósofo, profesor y empresario mexicano. Miembro del grupo fundador del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y de la Universidad Panamericana, nació en 1932 en la Ciudad de México. Doctor en Filosofía en la Universidad de Santo Tomás, en Roma, estudió Economía en la Universidad Complutense de Madrid y realizó estudios doctorales de Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).