Management

Criterios a seguir en la toma de decisiones

[fa icon="calendar"] 03-may-2017 6:00:00 / por Bernardo Luís Fernández y Ardavín

Criterios a seguir en la toma de decisiones.jpgPara un empresario, los criterios morales al tomar decisiones son fundamentalmente los mismos que rigen a las demás actividades humanas, precisamente porque él es un ser humano. Pero esos criterios se especifican en la medida que la acción empresarial guarda ciertas características propias. Lo primero que necesita comprender el empresario, es que su actividad debe estar regida por la moral, y que esta moral no la determina la economía, sino que es una ciencia independiente y superior (Mario n. 7). Lo segundo, no reducir la ética a una especie de código que me diga qué debo hacer o no, sino comprender las implicaciones que conlleva el actuar éticamente en toda acción humana. La ética no es un añadido a la acción directiva, le es esencial.

Conocimiento de la persona humana

Otro punto a tomar en cuenta es que los criterios de moralidad no se pueden entender sin un conocimiento suficiente de la persona; el empresario necesita prepararse con profesionalidad sobre la ética, pues sin ella, sus decisiones no lograrán incidir en la cooperación verdadera al bien común. Una decisión empresarial o de política económica que considerase una alternativa, evaluando únicamente sus consecuencias económicas o la reacción social previsible, ignorando su calidad ética, podría ser una “mala” decisión en su sentido humano global. Las acciones en último término, se dirigen a personas y, por esa razón, la consideración y respeto a las personas es lo que da calidad moral a la decisión.

 

Decisiones empresariales exitosas

Otro criterio indispensable para el empresario, es la justa consideración de los beneficios que busca con su actividad empresarial. Muchas veces la mentalidad pragmática se convierte en una actitud en la toma de decisiones, que se refleja en la consideración del beneficio económico. Ya tocamos este problema, pero en este momento, es necesario dejar bien establecido que la consideración de la persona es un criterio moral primordial.Las decisiones empresariales requieren una reflexión lúcida y una voluntad intrépida. Es necesario descubrir que “existen criterios morales, no sólo económicos, en la base de la actividad productiva y que a ellos hay que atenerse por razones de conciencia y no sólo por necesidades legales” Dichos criterios han de armonizarse, siempre que sea posible, con otros relevantes para la empresa. En no pocas ocasiones, tarea es difícil, pero no se puede renunciar a ella. La armonización y, en su caso, la subordinación de los valores económicos a los morales, es un objetivo primordial que “debería entrar cada vez más a formar parte de la vida de todas las empresas y animar la elaboración de políticas económicas en todos los niveles”. Esto exigen un modo de pensar y de afrontar la toma de decisiones, superando la visión de la empresa limitada a lo cuantitativo (balances, resultados económicos, rendimientos técnicos…). El criterio cuantitativo debe integrarse con otro globalizante que oriente la actividad económica hacia la promoción responsable del bien común.

 

El empresario como persona

Acerca de los criterios morales para el empresario que rigen a todo hombre, sería inútil exponer una lista interminable, de cómo actuar en cada caso, iría contra la misma naturaleza de la ética, pues dejaría de considerar la libertad y la responsabilidad humanas. Quién espera que los libros de ética le digan exactamente cómo actuar, no ha entendido la complejidad y riqueza de la conducta humana. Es necesario extenderse en el conocimiento del hombre, pues ahondar en la naturaleza humana es uno de los principales criterios, para saber cómo actuar. El empresario requiere una cultura más allá de las finanzas, la comercialización, costos, etcétera, pues antes que con dinero y mercados trabaja con personas, para personas, y él mismo es una persona (Mario n.4).“La falta de perseverancia o desempeño en la obtención del bien al que se aspira es, en suma, la señal de la ausencia de una verdadera decisión, e implica carencia moral, deficiencia ética. En otras palabras, la ética dice, sin duda alguna, referencia primaria a la intención que sea profunda y sincera y, por tanto, que se manifieste en obras. Perfeccionamiento del sujeto e incidencia en el mundo son, respecto al hombre –ser fragmentado e histórico–, realidades íntimamente relacionadas.”

*Este artículo fue extraído del libro Ética de la dirección, una decisión con libertad, escrito por el Bernardo Fernández Ardavín en el año 2000 y editado para su publicación en este blog.

 

1. Melendo, Tomas, Las claves de la eficacia empresarial. Colección empresa y humanismo De Rialp. S.A. Madrid 1990, pp. 16-17.

2. Ibidem. 

3. Un buen ejemplo de esta metodología lo constituye A. Buchanan, Ethics, efficiency and the market. Clarendon Press, Oxford 1985.

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Bernardo Luís Fernández y Ardavín

Escrito por Bernardo Luís Fernández y Ardavín

El Dr. Fernández y Ardavín se graduó como Ingeniero Químico en el Tecnológico de Monterrey. Al terminar esa etapa obtuvo una beca de investigación del Gobierno de España y se traslado a Madrid. En la universidad de Madrid obtuvo el doctorado en Física. En Europa surgió la oportunidad de doctorarse en Derecho Canónico en una de las Universidades de Roma. Además llevó a cabo por estudios filosóficos y teológicos necesarios para recibir la ordenación sacerdotal.

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