Management

Ética y economía

[fa icon="calendar"] 22-mar-2017 8:00:00 / por Bernardo Luís Fernández y Ardavín

Ética y economía parte 2.jpgTan relevante es el papel que se ha dado a la transmisión de valores de los empresarios a la sociedad, que Peter Drucker afirma: “A nivel mundial la labor empresarial ha ido creciendo en importancia económica, política y social, constantemente; esto ha convertido a los empresarios que las dirigen en los protagonistas por excelencia de la economía, de la política y de la sociedad. Una consecuencia de este hecho es que en las empresas, y por lo tanto en la dirección de la misma, el empresario (sea dueño o director) se ha visto inevitablemente “afectado por el interés público”. Comprender lo que esto significa para la teoría y la práctica de la dirección de las empresas, formará parte de “los problemas de la administración” durante los próximos 50 años, y es el modo de pensar de los principales teóricos del Management”. (Peter Drucker. The practice of Management, 1955. De Harper and Row Publishers U.S.A., p.342.)

Adam Smith

Adam Smith presenta la actividad económica como una tarea que puede ser desarrollada pensando sólo en el beneficio, y abstrayéndola por entero de sus consecuencias, confiándolas totalmente al actuar de la mano invisible. Esto implica un individualismo, que no puede menos que extenderse de lo económico al resto de la vida y del comportamiento humano. La crisis de valores que experimenta la sociedad occidental contemporánea tiene una pluralidad de causas, pero no es ajena a ella, un cierto modo de concebir y presentar la actividad económica, que hunde sus raíces en algunos aspectos del pensamiento de Adam Smith y de los autores que, de forma directa o indirecta, lo han prolongado hasta nuestros días.

Conviene recordar lo que mencionamos al inicio del capítulo. ¿Por qué la mayoría de los empresarios reducen sus objetivos a los beneficios económicos? El modo de vida regido únicamente por el sistema económico los ha hecho utilitaristas, rediciendo el bien a bien útil (EcC n.15)

Esto trae graves consecuencias morales en la vida del mundo, siendo lo más alarmante, el olvido del valor de la persona humana. Hoy se habla mucho de derechos humanos, y es cuando más se ha perdido la noción de la dignidad de la persona. Alguien podría alegar que ahora el hombre vive en mejores condiciones: atención médica, higiene, comunicaciones, etcétera. De acuerdo: el hombre ha logrado mejorar sus condiciones materiales de vida, pero a la vez padece fuertes contradicciones existenciales. La primera será constatar cómo, junto con estos avances, en el mundo existen grandes concentraciones de seres humanos sumidos en la más profunda miseria material y cultural.

Fin objetivo de la economía

La repercusión de la actividad empresarial en nuestra cultura ha adquirido un papel protagónico, por lo que es indispensable que los empresarios tomen conciencia de su responsabilidad, por el efecto multiplicador de sus acciones y decisiones. Muchos pensadores y empresarios han comenzado a reflexionar sobre los problemas morales que se derivan de la actividad empresarial. Este resurgimiento toma matices de urgencia y exigencia sociales ineludible. “La economía, en la medida en que determina la eficacia en la asignación de recursos escasos, ayuda a tomar decisiones. Pero ha de evitarse que la racionalidad económica sea el único criterio, o la razón suprema, para tomar decisiones acerca del uso que ha de darse a los recursos materiales y a la organización del trabajo. En ocasiones se ha tomado como fin último de la actividad económica la acumulación de capital, otras veces ha sido el logro de bienestar material para la mayoría. Hoy, las corrientes ecologistas cuestionan fuertemente la acumulación de riqueza, y aun el bienestar, como principio ordenador de las decisiones económicas, se es a costa de sacrificar irreversiblemente recursos naturales, pero tampoco acaban de acertar en determinar un fin objetivo para la actividad económica. El fin objetivo de la economía es el servicio al hombre, de modo que el ser humano debe constituir siempre el centro de todas las consideraciones relativas al mundo del trabajo y de la economía”.(Cfr. Doménee Melé. Empresa y economía al servicio del hombre. De EUNSA, pp. 25-73)

Responsabilidad social del empresario

A las empresas de hoy se les pide un fuerte sentido de liderazgo, de ética y responsabilidad, ya que se espera que llenen las expectativas y requerimientos urgentes de la sociedad. El todo el mundo, y desde luego en México, enfrentamos un cúmulo de problemas que desafían nuestro bienestar: entre ellos, temas relacionados con el ambiente, la competencia industrial el sistema educativo, la decadencia de algunas ciudades, la escasez de trabajo, la asimilación de una fuerza de trabajo heterogénea, el equilibrio entre trabajo y familia, la distribución de la riqueza, la igualdad de oportunidades laborales, el salario justo, el desarrollo y la capacitación de los trabajadores…En todos estos asuntos la empresa y los empresarios son actores principales…En todos estos asuntos, la empresa y los empresarios son actores principales: sólo tomarán un cauce esperanzador, si las instituciones de negocios y sus líderes son socios activos en busca de soluciones.

Hay que reemplazar la indiferencia ante la ética por un sentido de compromiso, valor, responsabilidad y esperanza. En último término, la necesidad de una ética empresarial está contenida en la misma noción de empresa, en sus miembros, sus fines y su actividad. Dirigir a las empresas bajo sólidos parámetros éticos no es una exigencia externa –como si fuese una imposición social- sino un principio que está en su misma naturaleza: del empresario en cuanto ser humano y de la empresa en cuanto asociación de personas (EcC. N. 20)  

Este artículo está extraido del libro "Ética de la dirección, una decisión con libertad", escrito en el año 2000 por el padre Ardavín.

 

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Bernardo Luís Fernández y Ardavín

Escrito por Bernardo Luís Fernández y Ardavín

El Dr. Fernández y Ardavín se graduó como Ingeniero Químico en el Tecnológico de Monterrey. Al terminar esa etapa obtuvo una beca de investigación del Gobierno de España y se traslado a Madrid. En la universidad de Madrid obtuvo el doctorado en Física. En Europa surgió la oportunidad de doctorarse en Derecho Canónico en una de las Universidades de Roma. Además llevó a cabo por estudios filosóficos y teológicos necesarios para recibir la ordenación sacerdotal.

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