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La libertad humana

[fa icon="calendar"] 14-feb-2018 9:00:00 / por Genara Castillo Córdova

 

Cátedra Carlos Llano UP-IPADE

La obra de Carlos Llano es un canto a la libertad, que es –en definitiva– el tesoro más grande que tenemos (en la naturaleza) y que somos (en nuestro ser personal). Respecto a lo primero hace un acertado recuento de las limitaciones del no saber, del no tener virtudes… Esos defectos o hábitos denigrativos son los que limitan la libertad y tratar de superarlas es el modo como se debe entender la libertad “de”. Pero es la libertad “para” la más potente libertad porque lleva a que sea la persona misma la que se “destine” toda ella a las personas divinas y humanas también. Es el sentido donal de la libertad y que Carlos Llano ha expresado tan bien con palabras y que manifestaba tan maravillosamente en sus hechos; ya que la experiencia que tuvimos todos quienes hemos tenido la suerte de relacionarnos con él es que nos trataba de acuerdo a ese nivel tan alto de personas.

Esa unidad entre libertad “de” y libertad “para” es muy estrecha, y lo es porque en la medida en que superamos nuestras limitaciones podemos ser más libres, nuestro ser personal puede “manifestarse” mejor. De lo contrario, sin hábitos perfectivos que nos sostengan, se puede dar el lamentable “quiero (hacer el bien), pero no puedo”, lo cual alude a la falta de libertad, que se adquiere precisamente con la práctica de esos hábitos llamados virtudes.

Es lo que con bastante acierto nos hace ver el profesor Arturo Picos, cuando hace referencia a las virtudes propias de la acción práctica que señala Carlos Llano: las del diagnóstico, las de la decisión y las del mando. Por ejemplo, para el buen diagnóstico hace falta objetividad y humildad y entonces se da un ejercicio de la libertad: “Aquí aparece por primera vez la libertad. Porque aunque la objetividad incide en la inteligencia, no se origina únicamente en ella, sino en la determinación de la voluntad -libertad– para no dejar que la subjetividad prevalezca por encima de la realidad objetiva. Y por lo que respecta a la humildad, si bien es primordialmente un juicio que se dirige a la verdad acerca de la propia subjetividad, esta justipreciación depende en última instancia de un acto de desprendimiento del propio yo que es también, en definitiva, un acto de suprema libertad”.[1]

Pero, donde más se pone en juego la libertad es en el acto de la decisión, porque no sólo elegimos tal o cual oportunidad, o generamos tal o cual alternativa; sino que al hacerlo nos elegimos a nosotros mismos, debido a que en el acto voluntario es la persona la que acompaña al acto voluntario. Podríamos decir con Nietszche: yo solo desprecio (o aprecio, o elijo) en cuanto me acepto como tal. De ahí que nuestras decisiones nos marcan tanto, de alguna manera nos “determinamos” a través de ellas. Se trata de lo que diría Antonio Millán Puelles “la libre afirmación de nuestro ser”, y es lo que en definitiva sostiene la acción: “Ese <<yo quiero>> no es intelectual, sino volitivo, y aunque no cambia lo pensado en tanto pensado, lo convierte en verdaderamente realizable”.[2] Así pues, no es el entendimiento el que mueve, es la persona de cada quien la que activa, mueve a la voluntad a querer.

En suma, es el ser personal el que despliega la libertad: “Sólo hay verdadera decisión cuando se ejerce sobre lo que versa sobre el propio ser. En ese nivel, el ejercicio más perfecto de la libertad es la entrega de sí mismo, propia del amor, que culmina en el don de sí, pasando por la renuncia, que es a la vez condición sine qua non y consecuencia del amor. Para amar es necesario disponer de sí, y no dispone de sí quien no tiene dominio sobre sus inclinaciones, lo cual es privilegio de la persona virtuosa. A la vez, ese autodominio sólo tiene sentido en función de la capacidad de destinarse de la persona, esto es, de entregarse a otra en la donación amorosa. La libertad, según Llano, pasa a ser autodeterminación entitativa, sobre la base del previo autodominio, que culmina en el don de sí al otro”.[3]

Este es el cuarto extracto que publicaremos del e-book “El valor central de la persona humana en las organizaciones”:

Ebook valor central de la persona Cátedra Carlos Llano


[1] PICOS, Arturo, Libertad, en Revista Istmo, n. 288

[2] Idem

[3] Idem

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Topics: Libertad y libre albedrío, Libertad Humana

Genara Castillo Córdova

Escrito por Genara Castillo Córdova

Grado en Bachiller en Artes Liberales. Mención en Filosofía y licenciada en Ciencias de la educación por la Universidad de Piura. Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Navarra. Campos de investigación: Antropología de la dirección, antropología del trabajo, bioética, dirección de personal, persona y vida humana, ética y ética de los negocios.

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