Management

Naturaleza de la empresa

[fa icon="calendar"] 08-mar-2017 11:00:00 / por Bernardo Fernández Ardavín

shutterstock_143902222.jpgLo primero es afirmar que la empresa es un proyecto dotado de uno o de varios objetivos. Comúnmente ha sido descrita substancialmente por su finalidad económica, entendiendo este vocablo en el sentido esencial de creación y distribución de recursos intrínsecamente escasos, o con el significado, más restringido aún, de actividad estrictamente monetaria. Así la empresa se define en función de la producción de bienes y servicios o, de forma más estrecha, atendiendo a la generación de beneficios.

Fines económicos de una empresa

Para abrir un panorama más amplio hay que mirar las consecuencias derivadas de definir la empresa exclusivamente por su dimensión económica: acarrea un empobrecimiento falsificador. Porque, ciertamente, los objetivos económicos son definidores de la empresa, pero no en exclusividad. En esta enorme diferencia está la clave para la acción ética como necesidad radical, pues en cuanto agrupación de personas humanas en contacto y al servicio de otras personas, las corporaciones empresariales gozan de otros fines más radicales, que han de alcanzar –como veremos- precisamente a través de la gestión y en el modo propio que determinan sus objetivos y naturaleza económicos. Esto quiere decir que la empresa no puede dejar a un lado sus fines económicos, sería su muerte, lo que necesita es reubicar la jerarquía de sus fines.

En una concepción equivocada de los objetivos de la empresa, la producción se concibe como el fin de la actividad económica (el productivismo), que es una deformación, una deshumanización. No se trata –como dije- de agregar fines u objetivos, de modo que la empresa hubiera de conseguir, además de sus metas económicas, otros logros más fundamentales, que le concernirían por su condición de sociedad humana (Col. n. 4).

Perfeccionamiento humano

El planteamiento correcto es el siguiente: como una peculiar asociación de personas, la empresa ha de alcanzar los objetivos radicales comunes a toda corporación humana a través de la gestión de los fines económicos que les son propios. Y esos propósitos básicos, los únicos que en rigor pueden hacer las veces de fin último o supremo, se resumen en pocas palabras: contribuir al perfeccionamiento personal de cuantos con la empresa se relacionan.

El esfuerzo por conseguir ganancias no es negativo, a menos que se convierta en finalidad principal de la vida de la empresa. Todas las acciones humanas deben perseguir el perfeccionamiento humano, la empresa –conjunto de acciones de sus directivos y empleados- debe, del mismo modo, perseguirlo. Se hace específicamente diferente a las demás actividades humanas, porque persigue el perfeccionamiento humano a través de la gestión de los fines económicos que le son propios.

La actividad económica es uno de los fines de la empresa; pero es un fin sin el cual la empresa dejaría de ser empresa. El hombre necesita de bienes económicos para alcanzar su perfección y la empresa es una de las organizaciones humanas que se los proporciona. “Afirmar simplemente que la empresa tiene como objetivo único el generar utilidades constituye un error de minimización; afirmar que el generar utilidades no es un objetivo de la empresa constituye un error de esencia-y, a veces, de utopía-. Ocurre que el objetivo genérico es complejo, presenta diversos aspectos que lo configuran, que deben darse todos ellos simultáneamente, sin considerar a uno medio para el otro, sino a todos como aspectos del objetivo único”.[1]

Objetivos de una empresa

Los diversos aspectos del objetivo genérico de la empresa son:

  • Proporcionar un servicio a la comunidad social.
  • Generar un valor económico añadido suficiente.
  • Generar una compensación “humana” suficiente.
  • Lograr una capacidad de auto-continuidad.[2]

“Transformar la cuenta de resultados en término exclusivo de la gestión empresarial equivale a introducirse en una espiral creciente que, aduciendo o sin aducir razones “convincentes”, encamina a los directivos por una senda en la que desaparece cualquier otro norte u objetivo. Ahora bien, es evidente que la sola acumulación de beneficios, sin un fin ulterior que dé razón de ella, no constituye, ni desde el punto de vista ético ni desde el psicológico, justificación suficiente para una vida humana. De ahí que la empresa haya de definirse atendiendo también a miras más altas”.[3]

Ética empresarial

En conclusión, la necesidad de la ética en la empresa está contenida en su misma naturaleza, en sus fines y su actividad, pues si atendemos que la empresa sólo cumple su finalidad mediante el servicio prestado a los hombres y a la comunidad, logrando la realización total de la persona humana, entonces la necesidad de que el empresario y la empresa sean éticos no es una exigencia externa, sino una responsabilidad que le viene por su misma esencia.[4]

 

Este artículo está extraido del libro "Ética de la dirección, una decisión con libertad", escrito en el año 2000 por el padre Ardavín.

 

[1] Cfr. Llano, Carlos. Análisis de la acción directiva, ed. Limusa, México, p.46.

[2] Op.cit. que cita a su vez; Acerca de los aspectos A,B Y D, Cfr. Antonio Valero , “Estructura de la empresa”, ISTMO, No 61.

[3] Melendo Tomás. Las claves de la eficiencia empresarial, p.21 Ed. Rialp, 1990.

[4] Cfr. Llano, op cit. Pp. 46 y 47.

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Topics: Empresa

Bernardo Fernández Ardavín

Escrito por Bernardo Fernández Ardavín

El Dr. Fernández Ardavín se graduó como Ingeniero Químico en el Tecnológico de Monterrey. Al terminar esa etapa obtuvo una beca de investigación del Gobierno de España y se traslado a Madrid. En la universidad de Madrid obtuvo el doctorado en Física. En Europa surgió la oportunidad de doctorarse en Derecho Canónico en una de las Universidades de Roma. Además llevó a cabo por estudios filosóficos y teológicos necesarios para recibir la ordenación sacerdotal.

Ebook Libertad y Educación Cátedra Carlos Llano

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