Filosofía

El resurgimiento de la ética en la universidad

[fa icon="calendar"] 15/01/18 9:30 / por Carlos Llano Cifuentes

Cátedra Carlos Llano UP-IPADE

Al final de 1960, según Derek Bok (Presidente de Harvard University), surgen problemas nuevos que obligan a la sociedad norteamericana a fijar su atención en las cuestiones éticas. 

Un gran hueco que encontramos nosotros en este discurso, por lo demás coherente y bien traído, es éste: Bok no se percata, o no quiere decirlo, de que tales problemas, que ahora suscitan el interés por las cuestiones éticas, no hubieran surgido si no se hubiera dado desatención hacia esos temas que, en lo referente a la universidad, de forma analítica el propio Derek Bok nos ha expuesto.

Aparece así de nuevo el interés académico por la ética práctica. Tampoco Bok advierte la paradójica situación de las universidades en este fenómeno: la universidad empieza a preocuparse de la ética porque este tema resulta merecedor de la portada Time, cuando debería haber sido la Universidad, por su compromiso con la formación de los estudiantes, quien mantuviera viva esa preocupación moral en la sociedad, y no al revés.

Las escuelas de medicina fueron las primeras en iniciar cursos sobre cuestiones éticas que afectan la conducta personal y profesional, por tener que encarar asuntos problemáticos apremiantes que era imposible soslayar. Impreparados los profesores de medicina ante estos nuevos temas, se vieron en la necesidad de recurrir a “filósofos, sacerdotes, abogados y quienes pudieron encontrar para que enseñaran a sus alumnos ética médica”.

Por su parte, los escándalos políticos, los fraudes empresariales, las catástrofes en el ramo de la construcción y las noticias calumniosas de los periódicos instaron a que esos cursos de ética aparecieran como una necesidad en las escuelas de negocios, administración pública, ingeniería y periodismo (Volvemos a preguntarnos: ¿se darían los fraudes, escándalos, catástrofes y calumnias si en la formación de las profesiones respectivas no se hubiera abandonado la enseñanza de la ética como un asunto no reductible a la propia conciencia subjetiva?: o, al menos, ¿se habrían dado con tal alcance y volumen? Es extraño que Derek Bok no se haya hecho esta pregunta, ausencia que condicionará, pensemos, el desenlace posterior de su pensamiento).

En Harvard se da, por fin, una “innovación sorprendente”: en el programa principal de estudios se incluye un curso sobre “razonamiento ético”. Posteriormente, la mayoría de las escuelas profesionales de Harvard comienzan a introducir pequeños cursos electivos de ética. “Para la década de los 1970, el número de dichos cursos a nivel nacional sobrepasaba los diez mil”.

El curso principal de ética en Harvard, continúa diciéndonos su Presidente, no busca transmitir una serie de verdades sino que se trata de alentar a los alumnos a pensar cuidadosamente acerca de temas morales.

Para citar nosotros un ejemplo, fuera del contenido del discurso de Derek Bok, nos referiríamos al curso de Robert Coles, crítico social y psicoanalista, imparte en la Escuela de Negocios de Harvard, para quien no cabe duda de que es posible enseñar la toma de decisiones no ya sólo en materia de negocios, sino en el terreno ético. El objetivo de su curso, tal como Coles lo describe, es “despertar la imaginación moral”.

Derek Bok confiesa que el entusiasmo inicial por este tipo de cursos ha decaído. Fuera de las aulas se habla poco de temas morales, excepto con amigos muy cercanos: los estudiantes y exalumnos se sienten torpes al hacerlo, se preocupan de que se les considere dogmáticos y, sobre todo, “albergan el temor secreto de que, si comienzan a discutir abiertamente las cuestiones éticas, llegarán a… revaloraciones perturbadoras de sus vidas y de sus carreras futuras”. Por su parte, los profesores no involucrados directamente en esas materias tienen por ellas un tibio interés; se percatan de que la propia institución propicia que los cursos sean preferentemente electivos y no obligatorios, y tienen razones para ser escépticos en el éxito de estas enseñanzas: especialmente, la escasez de profesores bien capacitados, que requieren una gran preparación tanto en su propia profesión como en las cuestiones de filosofía moral, como lo exige la ética aplicada, materia muy difícil de enseñarse.

A esta razón se añade el deseo de ser tolerante con diversos sistemas y credos religiosos, haciendo creer a los alumnos –según el juicio de los más conservadores- que todos los puntos de vista poseen en moral el derecho de tener una igual consideración. Se les achaca a estos cursos, finalmente, que los problemas morales difíciles no parecen tener una solución convincente, reforzando el relativismo ético, y haciendo a los estudiantes más cínicos aún ante cualquier tipo de conducta.

Este es uno de varios extractos que publicaremos del e-Book “Ética en la universidad”:

Ebook Ética en la Universidad

Topics: Filosofía de la praxis, Ética, Universidad, Filosofía, Desarrollo Humano

Carlos Llano Cifuentes

Escrito por Carlos Llano Cifuentes

Carlos Llano Cifuentes, fue un filósofo, profesor y empresario mexicano. Miembro del grupo fundador del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y de la Universidad Panamericana, nació en 1932 en la Ciudad de México. Doctor en Filosofía en la Universidad de Santo Tomás, en Roma, estudió Economía en la Universidad Complutense de Madrid y realizó estudios doctorales de Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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