Filosofía

Carlos Llano: Filosofía y existencialismo

[fa icon="calendar"] 21/12/16 6:00 / por Diego Espinoza Bustamante

 


Carlos Llano fenomenología y existencialismo.jpgSi bien es cierto que en los albores de su formación filosófica Carlos Llano se nutrió intelectualmente de una filosofía neo-escolástica que, sin temor a equivocarme, pecaba de anquilosamiento, también es cierto que Llano no fue ajeno a las corrientes filosóficas del siglo XX. Las filosofías del siglo XX que más hicieron mella en el pensamiento de Llano fueron el existencialismo y la fenomenología. El existencialismo y la fenomenología confluyen en la filosofía de Llano en los siguientes puntos: la existencia y la esencia: mientras que para el existencialismo la existencia, el esse o el ser (aquí utilizaré indiscriminadamente estos términos), es el principio y el fin de toda la realidad, la fenomenología pretendía acceder o reivindicar el acceso a la esencia de las cosas; “¡a las cosas mismas!” era el himno de Husserl. La confluencia de ambos puntos en Llano es clara: esencia y existencia conviven armoniosamente, pues en los seres finitos ambas se reclaman mutuamente. En palabras de O. Jiménez: la doctrina de Llano “podría denominarse una fenomenología existencialista o un existencialismo fenomenológico, porque en sus obras no se oponen ambas visiones” (Jiménez 2010: 57).

 


Llano versus Sartre

Un filósofo del siglo XX –quizá ya un tanto pasado de moda– que se asemeja a Llano en su tufo fenomenológico y existencialista es Sartre, aún cuando ambos filósofos constituyan sus respectivas antítesis: el primero un católico fervoroso, mientras que el otro un ateo militante; el primero un empresario exitoso, mientras que el segundo un marxista irredento. Llano se separa de Sartre en que su metafísica sí toma en cuenta la noción de “potencia” para explicar eventos del mundo. En cambio, para la metafísica de Sartre las cosas no tienen potencia, sino que son pura actualidad. Por mor de la honestidad intelectual, hay que decir que este ligero desliz de Sartre no le es exclusivo; es un error recurrente en la metafísica contemporánea (Jiménez 2010: 58).

Como mencioné anteriormente, en la filosofía de Llano la esencia y la existencia conviven de forma armónica. Es en este otro punto que Llano se separa nuevamente de Sartre, pues para el segundo solamente hay un ser que subsiste o, más existencialmente hablando, un ser que existe (si es que esta expresión no es una trivialidad). El problema que detecta Llano es que el existencialismo a là Sartre en sentido fuerte nos llevaría a estudiar nada, dado que es, me parece, impracticable hablar de una existencia sin configuración alguna.    

Llano versus Husserl

Tal parece que la filosofía de Llano sigue un método fenomenológico. Empero, así como Llano se separa tajantemente del tipo de existencialismo de Sartre, de igual modo Llano se separa del telón de fondo de la fenomenología de Husserl. Siguiendo a Jiménez, Llano cree que la fenomenología husserliana “es un análogo de la matemática de Aquino: un estudio de esencias sin existencias, una abstracción de la parte con un sujeto mental” (Jiménez 2010: 58). En este orden de ideas, Llano intenta abocar su investigación filosófica a las cosas del mundo partiendo del supuesto de que si bien la esencia juega un papel central en la escena filosófica, ésta no se puede entender al margen de las cosas dadas, de los hechos brutos (pace Husserl). En efecto: “si se especula sobre algo es porque se supone su existencia, al menos mentalmente” (Jiménez 2010: 59).

Si estoy entendiendo bien, tal parece que Llano desdeña de Husserl su famosa “epojé”. Mi razón es la siguiente: el acceso a la esencia de las cosas (si es que esto es posible) no puede proceder poniendo entre paréntesis las cosas o eventos que inmediatamente se nos dan en la experiencia, entendiendo “experiencia” en un sentido más amplio y rico a la vez (al estilo de William James, en el fondo). Todo lo contrario: primero partimos de lo que nos es manifiesto y, después, especulamos sobre eso, observando cada arista del problema; de lo contrario, correríamos el riesgo de inventarnos “esencias etéreas” sobre las que fundar el quehacer filosófico. En breve, y como bien dijo Aristóteles en recontadas ocasiones, “vamos de lo más evidente y conocido para nosotros, a lo menos evidente y conocido para nosotros”; palabras más, palabras menos. En esto parece consistir la “fenomenología existencialista” o el “existencialismo fenomenológico” de Llano: esencia y existencia van de la mano, una tesis que nos recuerda –como es de esperarse– a Santo Tomás de Aquino.  


Este trabajo está fuertemente en deuda con O. Jiménez (2010: 57-59)


 Ebook Nota técnica Liderazgo del remo a la partitura

Topics: Fenomenología, existencialismo, Sartre

Diego Espinoza Bustamante

Escrito por Diego Espinoza Bustamante

Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana y como Asistente de Investigador adscrito al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Sus intereses filosóficos tienen que ver con metafísica de la mente, metafilosofía, filosofía cristiana y teorías de la verdad. También le interesa la historia de la filosofía medieval, de la filosofía analítica y del pragmatismo americano, así como el cultivo de autores; por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, Guillermo de Occam, John Dewey, Ludwig Wittgenstein y W. V. O. Quine.

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