Filosofía

Las teorías coherentistas de la verdad

[fa icon="calendar"] 8/08/17 6:00 / por Diego Espinoza Bustamante

teorias_coherentias_verdad.jpgHistóricamente, las teorías coherentistas de la verdad surgen con gran fuerza a finales del siglo XIX, gracias a los esfuerzos de los neo-hegelianos, H. H. Joachim y F. H. Bradley, y del positivista lógico, Otto Neurath

Dicho prontamente, el coherentismo sostiene que una proposición es verdadera si y sólo si es parte de un sistema o conjunto coherente de proposiciones. Dado que las teorías coherentistas de la verdad sostienen que la verdad consiste en la coherencia o soporte mutuo entre proposiciones, es lugar común etiquetar a las teorías coherentistas de la verdad como “la concepción epistémica de la verdad”. Para efectos de esta exposición, expondré primeramente el coherentismo del filósofo norteamericano, Brand Blanshard, pues en él se encuentra una exposición más completa y evolucionada que las que nos presentaron Joachim y Bradley. En segundo lugar, expondré brevemente el coherentismo de Neurath, contrastándolo en primera instancia con el test para evaluar el valor de verdad de una proposición, propuesto por sus colegas del Círculo de Viena, Rudolf Carnap y Moritz Schlick.

Brand Blanshard

El coherentismo de Blanshard descansa sobre una particular concepción sobre la relación entre pensamiento y realidad. Rechazando la clásica distinción radical entre pensamiento y objeto, Blanshard sostiene que pensamiento y objeto difieren solamente en grado de realización. Según Blanshard, la finalidad del pensamiento es desarrollarse hasta convertirse en una única entidad con la realidad. Para Blanshard, la realidad es –¡valga la redundancia!– la realización de un sistema máximamente completo y coherente de proposiciones. En este orden de ideas, un juicio es verdadero si y sólo si pertenece a ese sistema máximamente coherente de proposiciones.El sistema máximamente coherente de proposiciones propugnado por Blanshard es (1) comprehensivo, es decir, contiene todos los hechos conocidos, y (2) es un sistema en el cual todas sus proposiciones se sostienen mutuamente. Si bien es cierto que el sistema propuesto por Blanshard es utópico, hay que tomar en cuenta que la coherencia es una cuestión de grado, y aún cuando una proposición no sea absolutamente verdadera por la carencia de ese sistema utópico, puede ser parcialmente verdadera en la medida en que pertenezca a un sistema aceptablemente coherente de proposiciones.

Otto Neurath

Para entender decentemente la propuesta coherentista de Neurath, es preciso hacer un breve recuento histórico. Influidos por el Tractatus de Wittgenstein, los miembros del Círculo de Viena suscribían una teoría correspondentista de la verdad. Motivados por preocupaciones epistemológicas, los positivistas lógicos diseñaron una especie de test para examinar la verdad o la falsedad de una proposición dada. El test diseñado particularmente por Carnap y Schlick tuvo dos partes: (1) los enunciados que refieren inmediatamente a la experiencia deben ser directamente verificables con los hechos a los cuales estos enunciados refieren; y, (2) la verdad o la falsedad de otros enunciados que no refieren inmediatamente a la experiencia se puede evaluar por las relaciones lógicas que éstos guardan con los enunciados de la clase (1). Neurath rechazó la primera parte del test propuesto por Carnap y Schlick, sosteniendo que la única manera de examinar el valor de verdad de una proposición es analizar sus relaciones con otras proposiciones. Según Neurath, la investigación necesita de revisión y reajustes constantes, de manera que alcancemos un conjunto comprehensivo de creencias. La metáfora utilizada por Neurath para explicar su coherentismo es que la adquisición de conocimiento es como reparar una balsa mientras estamos flotando en ella. En este estado de cosas, entonces, la posición de Neurath depende de las nociones de consistencia y comprensión, y de la tesis de que el conocimiento humano no descansa sobre una base sensorial incorregible.

1 Véase: S. Haack (1978: 94-7), J. Dancy (1993: 132-49) y M. P. Lynch (2001: 99-102)

 

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Diego Espinoza Bustamante

Escrito por Diego Espinoza Bustamante

Licenciado en filosofía por la Universidad Panamericana. Actualmente trabaja como adjunto de rectoría de la Universidad Panamericana y como Asistente de Investigador adscrito al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Sus intereses filosóficos tienen que ver con metafísica de la mente, metafilosofía, filosofía cristiana y teorías de la verdad. También le interesa la historia de la filosofía medieval, de la filosofía analítica y del pragmatismo americano, así como el cultivo de autores; por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, Guillermo de Occam, John Dewey, Ludwig Wittgenstein y W. V. O. Quine.

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